En nuestra comunidad existen
37 cooperativas de artes gráficas, un 2’53% del total
del sector. Estas cooperativas dan empleo a 261 personas, que disfrutan
en un 86’75% de un puesto de trabajo estable.
Las actividades realizadas por estas cooperativas son variadas,
desde el diseño hasta la impresión, pasando por las
labores de fotomecánica y preimpresión o la serigrafía.
El de las artes gráficas es un sector en permanente transformación
debido a las constantes innovaciones tecnológicas que inundan
el mercado. Este hecho obliga a estas empresas a realizar fuertes
inversiones en maquinaria y renovación de equipos para responder
con eficacia y rapidez a las demandas del mercado. Pero, sin duda,
una de las problemáticas más marcadas de este sector
industrial es el de la adaptación y cumplimiento de la normativa
medioambiental. Precisamente, la existencia de un buen número
de cooperativas de trabajo asociado dedicadas a este sector de actividad
en toda la Comunidad Valenciana motivó la realización
de un análisis y diagnóstico específicos sobre
su problemática particular, así como su incidencia
sobre el entorno. Este análisis, titulado el Estudio sobre
la problemática medioambiental de las cooperativas de artes
gráficas de la Comunidad Valenciana, está basado en
el proyecto de fin de Máster de Marcos Alvira, perteneciente
a la cuarta edición del Màster en estratègies
i gestió ambiental de la Universitat de Valencia e IMEDES,
tutorado por Virginia del Río.
Según sus conclusiones, “el perfil general de las cooperativas
dedicadas a las artes gráficas es el de “pequeñas
empresas, que actúan en un mercado eminentemente local y
provincial y fuertemente afectadas por los cambios tecnológicos
del sector”. Precisamente la necesidad de responder a las
exigencias continuas de mejora tecnológica, “repercute
muy favorablemente en la mejora medioambiental”, ya que según
confirma en su trabajo Alvira, “la nueva maquinaria incorpora
mayores medidas de seguridad, mejores niveles de eficiencia en el
consumo de energía y materiales y una disminución
de los residuos”. Un 65% de las cooperativas se muestra bastante
preocupada por la consideración de la variable medioambiental
como factor estratégico para su posición competitiva
en el mercado y el 35% restante, aunque no lo considera como factor
competitivo, sí cree que es importante disfrutar un medio
ambiente sano.
De hecho, “cada vez con mayor frecuencia, hay cooperativas
que ya han tomado un buen camino dentro de las buenas prácticas
medioambientales” que suele incluir acciones como informar
a los clientes sobre los beneficios de utilizar papel reciclado
o ecológico, usar siempre o en ocasiones tintas ecológicas,
limpiar las máquinas con productos disolventes que incorporan
mejoras ecológicas como la ausencia de agentes perjudiciales
para la capa de ozono, baja volatilidad, no inflamables ni comburentes,
depurar sus aguas residuales antes de ser vertidas, además
de reciclar la mayor parte de los residuos que se producen.
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