La eficacia/eficiencia de la empresa de capital y de la cooperativa

Por Pepe Albors, responsable de Proyectos de FEVECTA

En muchas ocasiones he escuchado por parte de empresarios de empresas de capital y de personas que no creen en el cooperativismo, que las cooperativas son ineficientes, “que ahí quieren mandar todos y no hay nadie que mande, y que para tomar una decisión son lentos, ya que tiene que reunirse en Asamblea y/o Consejo Rector y ponerse de acuerdo y, al final, se pierde mucho tiempo”. Dicen que en una empresa de capital el “jefe” toma decisiones rápidas sin perder el tiempo y que la solución a un problema rápidamente se pone en marcha.

Me pregunto, ¿es acertada esta crítica? Es posible que esta crítica sea acertada en algunas cooperativas que tienen inadecuados modelos de funcionamiento, pero la realidad es que en otras muchas cooperativas que han profundizado en el modelo democrático de funcionamiento, los niveles de eficiencia en el proceso de toma de decisiones y su implementación, las hace ser más eficaces que las empresas de capital.

Voy a exponer un ejemplo real de dos empresas que participaban en un proyecto de implantación de un sistema de calidad, una de las cuales es cooperativa y otra es una empresa de capital. En las reuniones que se realizaban con los técnicos del Instituto Tecnológico, que eran los responsables de asesoramiento en la implantación del sistema de calidad, a la que asistían el dueño de la empresa de capital y el gerente de la cooperativa, cada vez que los técnicos marcaban las tareas que había que acometer, el dueño de la empresa de capital decía: “no hay ningún problema, mañana mismo ordeno las cosas que hay que hacer y nos ponemos hacerlas”. Por el contrario, el gerente de la cooperativa decía: “mañana lo hablaré con mis socios y nos pondremos en la tarea de ponerlas en marcha”.

Yo veía que los técnicos del Instituto pensaban: Aquí hay dos empresas una que tiene las cosas claras y otra que todo lo tiene que hablar y consultar con sus socios. Seguro que a la hora de conseguir la certificación la empresa de capital lo hará mucho antes que la empresa cooperativa.

La realidad ha sido justo la contraria. La empresa cooperativa consiguió la certificación en un plazo razonable y la empresa de capital finalmente desistió.

¿Cuál fue la clave a mi modo de ver del éxito en la implantación del sistema de calidad en la cooperativa? En la cooperativa hubo que tomar la decisión consensuada de implantar un sistema de calidad y hubo que argumentar y convencer a todas las personas socias acerca de la importancia de poner en marcha este sistema. Esto llevó cierto tiempo conseguirlo pero, a partir de ahí, todo el personal de la cooperativa estaba “implicado”, formaba parte de la solución y no del problema. Por el contrario, hablando posteriormente con el dueño de la empresa de capital, nos decía que la decisión estaba tomada, pero que las personas trabajadoras y algunos mandos intermedios eran reacios a cambiar el sistema de siempre y que, por qué tenían que cambiar, que si se lo mandaban y no había más remedio que lo harían, que ellos eran trabajadores y hacían lo que les mandaban. La realidad era que no estaban implicados, no eran parte de la solución, empezaron a formar parte del problema. Finalmente, no consiguieron certificarse en un sistema de aseguramiento de la calidad y, encima, les costó bastante tiempo y dinero.

Este es un caso concreto que nos puede servir para desmontar las acusaciones que se hacen al modelo cooperativo, de ineficiente y lento en el proceso de toma de decisiones. Podríamos decir, consiguientemente, que las dictaduras son más eficaces que las democracias, porque son capaces de tomar decisiones con mayor celeridad, ya que no hay que reunir parlamentos para que tomen decisiones. Creo que casi nadie suscribiría esto y, sin embargo, acusan a las empresas cooperativas, cuya base y filosofía es la democracia participativa en igualdad, de ser empresas ineficientes.

Realmente lo importante es la eficacia, el conseguir que los objetivos se alcancen, y creo que, sin lugar a dudas, muchas cooperativas han sido capaces de ser más eficaces en algo fundamental, en conseguir condiciones dignas de trabajo con altos niveles de productividad empresarial que garantiza la viabilidad del proyecto empresarial en el largo plazo con niveles de satisfacción altos de las personas que lo llevan a cabo, y todos esto con valores propios del cooperativismo: la democracia participativa en igualdad y la cooperación y la solidaridad de sus miembros.

Publicada: 13/09/2012

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